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Nuestra Agenda 2030

Economía Circular

La Huella Ecológica nos muestra cómo no permitimos que el planeta tenga el tiempo necesario de regenerarse. En los últimos 50 años, la población mundial se duplicó, pero la cantidad demandada de materiales extraídos se cuadruplicó, rompiendo el límite de 100 mil millones de toneladas anuales en 2021. Hoy, sólo el 8,6% de los materiales usados son efectivamente reciclados. Si aplicamos soluciones circulares en el marco de una estrategia nacional, acompañada de adecuadas políticas públicas, se podrían reducir un 28% de los recursos naturales extraídos y un 39% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs).

Es por esta razón que, siguiendo los mandatos del Acuerdo de Paris, Amigarse apuesta por la promoción y aplicación de la economía circular, entendiendo la misma como “un concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía,…) se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos”.

RSE y sostenibilidad

En estos últimos años vivimos cambios exponenciales. Incluso, muchos consideran que estamos viviendo un cambio de época. Es en este contexto donde la responsabilidad social empresarial se revitaliza, se refuerza y da espacio a la disrupción e innovación.

Si ayer era importante aplicar el modelo de la RSE que busca la sostenibilidad, hoy es urgente que permee en todos los sectores para mostrar y demostrar el impacto económico-social-ambiental que persigue. En ese contexto, AMIGARSE entiende la RSE como “una forma de gestión que se define por la relación ética de la empresa con todos los públicos con los cuales ella se relaciona, y por el establecimiento de metas empresariales compatibles con el desarrollo sustentable de la sociedad; preservando recursos ambientales y culturales para las generaciones futuras, respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales»(ETHOS).

Huella de carbono

Desde la mirada de AMIGARSE, los sectores de la sociedad, en especial el sector empresarial, deben saber, conocer, medir y gestionar su huella de carbono y huella hídrica, respondiendo de esa manera al mandato del Acuerdo de Paris en lo referente a reducir emisiones y vulnerabilidad para contribuir a evitar y mitigar los eventos climáticos que hoy nos agobian.

AMIGARSE considera fundamental promover la medición y gestión de la Huella de Carbono, entendiendo que ésta se define como “el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero producidas, directa o indirectamente, por personas, organizaciones, productos, eventos o regiones geográficas, en términos de CO2 equivalentes, y sirve como una útil herramienta de gestión para conocer las conductas o acciones que están contribuyendo a aumentar nuestras emisiones, cómo podemos mejorarlas y realizar un uso más eficiente de los recursos”.

Huella Hídrica

El Sexto Informe de Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) destaca que se requieren medidas urgentes para hacer frente a los riesgos crecientes derivados del cambio climático: el aumento de las olas de calor, las sequías y las inundaciones ya han expuesto a millones de personas a inseguridad alimentaria y escasez de agua, siendo  América Central y del Sur, algunas de las regiones más afectadas.

Esa esa la razón fundamental por la que AMIGARSE apuesta por su promoción. Entendemos que “la  huella hídrica de un producto se define como el volumen de agua consumido, tanto de forma directa como de forma indirecta, para su producción. El consumo directo para la fabricación de un producto incluye el agua utilizada y/o contaminada durante el proceso de fabricación y el agua incorporada en el propio producto como ingrediente”.

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