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Quienes Somos

Somos un grupo de personas voluntarias y comprometidas con la construcción de una sociedad más justa, equitativa y sostenible.

Nuestro interés por la sustentabilidad del planeta, nos llevó a divulgar y promocionar los negocios inclusivos, la responsabilidad social empresarial (RSE) y las empresas sociales en Bolivia, de forma integral.

Visión

Ser líderes en la implementación de la cultura de responsabilidad social empresarial, los negocios inclusivos y las empresas sociales en Bolivia.

Misión

Promover y difundir el modelo de la responsabilidad social empresarial, los negocios inclusivos y las empresas sociales, generando una actitud proactiva en las empresas, gobiernos y sociedad civil, demostrando que es posible generar riqueza con equidad de manera acelerada, innovadora y sostenible; reduciendo emisiones, vulnerabilidad e incrementando resiliencia.

¿Qué entendemos por Bienes Públicos?

“A mayor cantidad de bienes públicos, mayor equidad”(B. Toro)

Son bienes públicos los bienes o servicios que aportan a la dignidad humana que se encuentran a disposición de toda la sociedad en igual cantidad y calidad. La equidad y sostenibilidad de una sociedad dependen de la cantidad y calidad de bienes públicos que produzca. En tanto disponibles para todos en igual cantidad y calidad, la infraestructura de plazas y caminos, la seguridad o el servicio de justicia, la educación, la asistencia en salud, la información y el acceso al agua son bienes públicos. Si bien es el Estado quien genera bienes públicos en escala, las organizaciones de la sociedad civil organizada y las empresas pueden contribuir a su generación.

Avina y su contribución a los Bienes públicos, 2014

Porque Nuevas economías?

Para asegurar un desarrollo dentro de los límites planetarios se requiere profundizar la reflexión sobre la necesidad de una nueva economía, entre otras acciones, el desarrollo de sistemas productivos que aceleren la reducción de la dependencia de combustibles fósiles, conserven biodiversidad y reestablezcan el ciclo del fósforo y nitrógeno.

El consumo masivo de bienes y servicios es una característica de la sociedad actual. El consumo, originalmente orientado a la satisfacción de necesidades humanas, ha sido considerado el motor de la economía y el desarrollo de los países. Necesidades que, por varias veces, son generadas por la propia industria. Preocupados por mantener la economía en funcionamiento, y la rentabilidad de las empresas, se ha sostenido una alta demanda de bienes y servicios, hasta el extremo de crear necesidades artificiales y promover la obsolescencia programada[1]. La economía no se orienta, por tanto, a la satisfacción duradera de las necesidades reales de la humanidad, sino a la producción de “bienes rentables”, siendo el criterio de la rentabilidad el principal orientador de los procesos productivos.

Este modelo económico entendido como el único que permite el desarrollo de los países, en su afán por maximizar beneficios y minimizar costos a cualquier precio, causa grandes problemas sociales y ambientales.

Por tanto abordaremos este desafió profundizando la reflexión y promoveremos la práctica de la:

  • La RSE y Sustentabilidad
  • Los Negocios Inclusivos
  • Los Negocios de Impacto
  • Economía circular
  • Economía colaborativa
  • Economía Verde
  • Economía Azul

Definiciones:

  • RSE: La responsabilidad social empresarial, se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor agregado.

 

  • Negocios Inclusivos: Los Negocios Inclusivos son actividades económicas que utilizan los mecanismos de mercado logrando la participación de los más pobres en cadenas de generación de valor, de manera tal que éstos logren capturar valor para sí mismos y mejorar sus condiciones de vida.

 

  • Negocios de Impacto: son modelos de negocios que más allá del resultado económico también tiene resultado social y o ambiental. La naciente industria de negocios de impacto es un elemento fundamental para la creación de una nueva economía que sirva de base a un modelo de desarrollo sostenible, pero todavía es una promesa incipiente. Se trata de una industria que todavía sufre con altos costos de transacción y con la ausencia de mecanismos eficientes de intermediación.

 

  • Economía Circular: Es un concepto económico que se incluye en el marco del desarrollo sostenible y su principal objetivo es la producción de bienes y servicios, al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía. Se trata de implementar una nueva economía, circular -no lineal-, basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

 

 

  • Economía Colaborativa: Implica nuevos modos de consumir compartiendo las cosas en lugar de adquirirlas como propietario único. Esto pide utilizar inteligentemente las redes virtuales para poner los consumidores en estrecho contacto.

 

  • Economía Verde: Es un conjunto de modelos de producción integral e incluyente que toma en consideración variables ambientales y sociales. A diferencia de la economía marrón que es la administración eficaz y razonable de los bienes que se basa en la persecución del crecimiento económico a través del uso óptimo de insumos y factores de producción.

 

  • Economía Azul: Se centra en maximizar al máximo el rendimiento de nuestros recursos e infraestructuras actuales, y fundamentalmente de aprovechar los residuos, residuos que no se consideran tales, sino fuente de riqueza.

[1] Tras la crisis económica de 1929, y como estimulante para la economía, Bernard London propuso volver obligatoria la obsolescencia planificada en todos los artículos de consumo. De esta manera, se aseguraba la continua reposición de artículos y por lo tanto las fábricas siempre tendrían demanda de productos y, por ende, de empleo.

En L’homme unidimensionnel , Ed. de Minuit, Paris 1968, Marcuse propone que se ha creado un sistema que impone de modo homogéneo a todos una serie de necesidades artificiales, cambiantes, ante las cuales el individuo queda encadenado. En la actualidad esto se materializa fuertemente en los artículos tecnológicos donde en periodos cortos de tiempos se crean nuevas funcionalidades adicionales, muchas veces un funcionales al propósito general del aparato, que generan una necesidad artificial sólo destinada al consumo.

Por todos los estudios e información existente sobre el cambio climático, percibimos la existencia de dos escenarios trascendentales para el futuro. En uno hacemos todo lo posible por contener las emisiones de gases de efecto invernadero. Este es un proceso de enorme transformación de nuestro metabolismo industrial, pero si todo sigue igual, y por desgracia es lo más probable en este momento, el calentamiento global será de 3°C o 4°C para finales de siglo. Pero continuará, no se detendrá ahí, ya que hay mucho calor en los océanos. Por ejemplo, llegará a 6, 7, 8 grados para 2300. Ese sería un mundo completamente diferente.

Así que, al discutir de lo que pasará en un mundo 4 grados más cálido, lo cual quizá suceda a finales de este siglo, queda claro que es una cuestión que tenemos que abordar. Ahora bien, no tenemos que esperar hasta 2100 para ver los impactos del calentamiento global. Hasta ahora el planeta se ha calentado 0,8°C o 0,9°C, y los impactos ya se notan en todas partes. Pero eso no es nada comparado con lo que pasará en un mundo 4 grados más cálido, y esa es una de las razones por las que consideramos necesario profundizar la reflexión, irradiarla y ponerlo en agenda. En este proceso consideramos fundamental involucrar a los tres sectores.

Y la razón por la que tenemos que pensar en eso ahora es muy importante. El CO2 y otros gases de efecto invernadero permanecen en la atmósfera durante mucho tiempo. A diferencia del dióxido de azufre y de las partículas o la contaminación que normalmente nos preocupan, estos gases pueden permanecer en el aire varios siglos.

Aunque parezca complicado, la verdad es que todas estas historias se reducen a unas pocas variables, fundamentalmente unas pocas ecuaciones formuladas en base a unos supuestos relacionados con cuatro proyecciones:

  1. El crecimiento de la población: más personas, más consumo de energía.
  2. Elecciones de tipos de energía. ¿Construiremos más centrales de carbón o utilizaremos más la energía solar, eólica y otras renovables que no emiten CO2?
  3. El tercer factor es el crecimiento económico. Cuanto más rápido crezcan las economías, más energía necesitarán, y probablemente más combustibles de origen fósil consumirán.
  4. Y el cuarto factor es la innovación tecnológica. Hay quien piensa que la innovación tecnológica nos salvará, por ejemplo permitiendo extraer el dióxido de carbono del aire o, eliminándolo de las plantas de energía mediante depuradores de gases y bombeándolo bajo

En cualquier caso, estos cuatro indicadores constituyen conjuntamente la base de los escenarios de emisiones.

Amigarse entiende que, las emisiones están aumentando rápidamente, y hay previstas muchas nuevas inversiones que solo exacerbarán esta tendencia, a no ser que se tomen algunas medidas drásticas.

Y que, aún hay tiempo. Hay muchas opciones factibles, tecnológicamente comprobadas, comercialmente viables y rentables si efectivamente actuamos a tiempo.

ARTICULACIÓN Y ALINEAMIENTO ESTRATEGICO DE CAPITAL SOCIAL

Identificación y gestación de las oportunidades de cambios en función a un horizonte estratégico compartido y en un diálogo permanente entre nuestro capital social y aliados estratégicos, priorizando acciones de impacto y vislumbrando los nuevos escenarios que están enmarcados en los desafíos del Siglo XXI.

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Las intersecciones nos provocan e indican como estratégicos, pues se trata de sujetos, personales e institucionales, que han avanzado a una visión de apertura hacia el resto, poseen potencialidades para un trabajo colaborativo y tienen condiciones para gestionar agendas estratégicas compartidas.

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Empresas, fundaciones y personas particulares. Nuestro Capital Social

Integrantes Amigarse


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Heiver Andrade Franco – Cuando el 19 de abril del 2013, la ASFI emitió la Circular 170/2013 que ponía en vigencia a través de la Resolución 220/2013, el Reglamento de Responsabilidad Social Empresarial para las Entidades de Intermediación Financiera, pensé que más allá de transgredir el espíritu voluntario de la Responsabilidad Social Empresarial, no dejaba de ser una iniciativa interesante que podría catalizar el proceso en el país de manera ordenada, generando una cultura en el sector, y que debía ser considerada como una oportunidad en tanto y cuanto tuviesen la capacidad de direccionar sus esfuerzos en temáticas relevantes y lograran en un mediano y largo plazo mostrar sus impactos, lo que permitiría un amplio reconocimiento social, pero además generar un efecto viral en otros sectores del empresariado nacional.

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